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Relación entre dialéctica y retórica en el Fedro
En el presente ensayo intentare clarificar la relación que tiene la dialéctica y la retórica, desde lo estudiado en el dialogo el Fedro, para señalar esta relación, me parece necesario empezar por la definición de la dialéctica y la retórica desde las afirmaciones encontradas en el dialogo y luego establecer las relaciones pertinentes. Dialéctica Es importante tener en cuenta que dialéctico viene del verbo dialegomai que significa dialogar; dicho de otra manera tiene que ver con la conversación o con el acto de dialogar; por ello se puede traducir también por diálogo o conversación. Hay que anotar que se trata de una palabra fundamental en la historia de la filosofía y que, como cambio fonético natural se ha reemplazado la g – de logos – por la c – de dialéctica. La dialéctica está implícita en todos los razonamientos socráticos. En el diálogo el "Fedro", Sócrates comienza con el análisis de la dialéctica, revisando la composición del discurso de Lisias, este discurso fue compuesto desorganizadamente, pues la colocación de cada una de sus partes dentro del todo no corresponde a una necesidad formal o de comprensión del mismo. En contraposición a esto están los dos discursos de Sócrates, los cuales son ordenados y superan notablemente el discurso de Lisias, no sólo en la forma de exponer las ideas sino en el contenido, pues Sócrates se basa en el conocimiento de la verdad sobre el tema que trata. Utiliza dos procedimientos, los cuales constituyen lo que la dialéctica: El primer procedimiento consiste en llevar con una visión de conjunto a una sola forma de lo que esta disperso en muchas partes... Aquí se plantea la necesidad de hallar una característica común, dentro de una multiplicidad cuyos miembros están desvinculados entre sí, en últimas lo que se busca con esto es definir el objeto sobre el que se ha de basar el discurso, en efecto este proceso no debe ser entendido como una unión de conceptos, sino como una búsqueda de una característica común partiendo de lo múltiplemente disperso, para llegar al objeto único del discurso. El segundo procedimiento consiste en "ser capaz de dividir en especie, según las articulaciones naturales, y no tratar de quebrantar parte alguna...". Esta división deberá hacerse de acuerdo a las articulaciones naturales del objeto que se trata, tanto como la operación misma que se realiza sobre él. Las características que son buscadas son aquellas que diferencian al objeto de todos aquellos que comparten su pluralidad. Consecuentemente los dos procedimientos deben darse simultáneamente, la simultaneidad se da debido a que es imposible fijar una característica que defina el objeto sin diferenciarla de otras que están también dentro de la multiplicidad a la cual pertenece el mismo objeto. Por tanto, el método dialéctico supone la capacidad de ver en unidad y en multiplicidad naturales, además este método es planteado como requisito fundamental para componer un buen discurso; es el requisito para ser capaz de pensar y hablar; por consiguiente la dialéctica no se limita únicamente a la división en dos procesos simultáneos, sino que es entendida como una capacidad de desarticulación de las estructuras fundamentales de la realidad. Retórica La retórica vista en el diálogo el "Fedro", se puede decir que tiene como objeto saber la verdad, la cual facilita para quien quiere engañar y no ser engañado, ya que del conocimiento de la verdad depende para que el orador pueda hacer parecidas las cosas que no lo son, esto lo debe hacer a pasos cortos para que la gente no se percate del engaño. Así, pues, el que se propone engañar a otro sin ser el mismo engañado tiene que discernir exactamente la semejanza y la desemejanza de las cosas y esto es imposible que lo haga si no conoce la verdad de cada cosa. Mientras que el conocimiento de la verdad ayuda al retórico a distinguir las semejanzas; las opiniones no lo hacen, estas últimas mantienen a las personas en un engaño. En efecto, el retórico es capaz de persuadir conociendo antes la verdad de cada cosa y desde el conocimiento de la verdad también es capaz de engañar. De ahí que la verdadera retórica en un primer momento necesite de la disposición personal y saber combinar el conocimiento y la práctica. En este conocimiento es muy importante que el retórico conozca las almas de aquellos a quienes va dirigido su discurso y no sólo conocerlas sino clasificarlas para que sepa que clase de discursos le corresponde a unas y que a otras, además debe conocer la esencia de lo que va a hablar, conocer la verdad sobre el objeto. Consecuentemente la retórica en el Fedro, tiene un uso exclusivamente persuasivo y el que quiere ser buen retórico tiene que conocer la verdad de tal manera que pueda engañar y no ser engañado, de esta forma la retórica es un arte porque quien quiera hacer retórica necesariamente debe saber la verdad acerca de lo que va a hablar. Dicho esto, es menester señalar la diferencia entre el que se ocupa de la verdad y el que se queda sólo en lo convincente; que esto no es sino de lo verosímil (probable), Sócrates dice, que esa verosimilitud se produce en la mente del vulgo en virtud de una semejanza con la verdad y entre las semejanzas como ya se ha dicho es siempre el que conoce la verdad quien mejor sabe distinguirlas. Por tanto un buen orador tiene que tener conocimiento y no ir en pos de opiniones, además esto está en contradicción directa con la enseñanza retórica, tal y como en tiempos de Platón la ejemplificaba. De ahí que el laborioso proceso dialéctico de aprender como dividir las cosas en clases y subsumir cada una de ellas bajo una forma sea indispensable para el que es experto en el arte del discurso, es decir, que quien no enumere las naturalezas de sus oyentes y no sea capaz de distinguir las cosas según sus especies y de abarcarlas en una sola idea, jamás será un técnico de los discursos. La dialéctica es esencial para un orador, porque si alguien quiere ser buen orador y sigue en la ignorancia de la dialéctica, ellos ni siquiera pueden saber que es la retórica, y aquí una de las grandes relaciones entre dialéctica y retórica. Relación La relación entre dialéctica y retórica en el diálogo, es una relación intrínseca a mi juicio, porque es la dialéctica la que permite que un discurso tenga orden y sea dicho desde el conocimiento de la verdad, no desde las opiniones ya que estas resultan ser solamente probabilidades. El fin de la dialéctica es el complacer a los dioses (dueños buenos y de buenos elementos), es decir, que el hablar y el actuar correctamente no es solo en relación con los otros hombres, sino también respecto a los dioses y poder obrar según su voluntad en lo posible. Con lo dicho, parece que la dialéctica en el Fedro tiene un rasgo ético. Mientras que el fin de la retórica es la persuasión, puede engañar y no vale por sí misma sin el proceso dialéctico. Como para concluir me parece clave en esta relación el conocimiento de la verdad y el saber conocer de lo que se dice y quienes son los receptores y sobre todo que dialéctica significa conversar, dialogar; no sé si me salgo del tema pero por ejemplo hoy en día tantos diálogos y conversaciones en busca de la paz y el efecto, no son coherentes me parece que muchos decimos querer la paz y cada uno tiene una concepción distinta de paz o quizá no hay una preocupación de buscar la esencia misma de lo que se quiere lograr. |